El mercado de pases ya comenzó a dar señales de movimiento en River Plate, y las novedades no provienen solamente del frente de posibles incorporaciones. Los de futbolistas que, tras finalizar sus vínculos a préstamo, deben reincorporarse al plantel profesional podrían generar un efecto dominó dentro de los planes de la institución.
“Thank you, Adam Bareiro”. Con ese mensaje, el Al-Rayyan de Qatar se despidió oficialmente del delantero paraguayo, luego de seis meses de cesión en los que convirtió seis goles y dio cinco asistencias en 17 partidos. A pesar del rendimiento aceptable, el club árabe decidió no ejecutar la opción de compra incluida en el acuerdo con River. Así, el atacante deberá regresar a Núñez.
Marcelo Gallardo, que comenzó a planificar el armado del equipo para afrontar el segundo semestre y el próximo Mundial de Clubes, deberá tomar una decisión clave respecto al futuro del atacante paraguayo. El delantero no parece estar en los planes del entrenador, ya cuenta en su plantel con Sebastián Driussi y Miguel Ángel Borja como alternativas en el centro del ataque. Sumado a que solicitó el arribo de otro goleador.
En sus primeros meses en River, antes de ser cedido, Bareiro disputó 16 partidos (567 minutos en total), sin convertir goles ni aportar asistencias.
El aspecto más delicado del retorno de Bareiro es administrativo. La reglamentación vigente en el fútbol argentino permite un máximo de seis jugadores extranjeros en cada plantel profesional. Actualmente, River ya tiene ocupados cinco de esos lugares: Miguel Ángel Borja y Kevin Castaño (Colombia), Gonzalo Tapia (Chile), Matías Rojas (Paraguay) y Sebastián Boselli (Uruguay). Este último, si bien está cedido a Estudiantes de La Plata, continúa ocupando un cupo porque las cesiones a clubes del mismo país no lo liberan. Vale recordar que en la plantilla también está el chileno Paulo Díaz, pero el marcador central se nacionalizó argentino y liberó un cupo.
Con la vuelta de Bareiro, River alcanzará el límite permitido de seis extranjeros, una situación que podría trabar el arribo de nuevas incorporaciones foráneas. En febrero, Borja inició los trámites para nacionalizarse argentino, pero ese proceso puede demorar.
